Como vimos anteriormente la necesidad de inversión en FER hará que el sector energético europeo sea potencialmente menos solvente que sus homólogos internacionales que continúen por el camino de los sistemas anteriores.
Por ello la energía nuclear constituye una importante aportación (Entre un 15 y 18% de la energía primaria). Según la comisión esto registrará costes de energías más bajos.
La descentralización y los sistemas centralizados se verán abocados a interactuar cada vez más, siendo mutuamente dependientes.
Europa no puede hacerlo sola:
Europa sola no puede lograr este objetivo de manera aislada sino que necesitará crear vínculos económicos y políticos con el resto de los países para evitar los efectos negativos sobre la competitividad que puede tener este proceso de cambio de modelo energético.
Sin embargo Europa sí que debe ser la punta de lanza que provoque este cambio a nivel mundial.
A modo de resumen la hoja de ruta hacía el 2050 deberá seguir los siguientes puntos:
- Transformar el sistema energético
- Ahorro de energía y gestión de la demanda: una responsabilidad para todos
- Cambiar a fuentes de energía renovables
- El gas desempeña un papel esencial en la transición
- Transformación de otros combustibles fósiles
- La importante aportación de la energía nuclear
- Tecnología inteligente, almacenamiento y combustibles alternativos
- Replanteamiento de los mercados energéticos
- Nuevas maneras de gestionar la electricidad
- Integrar los recursos locales y los sistemas centralizados
- Movilización de los inversores: un planteamiento unificado y eficaz para los incentivos del sector de la energía
- Es esencial el compromiso de la opinión pública
- Impulsar el cambio a nivel internacional

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